miércoles, 7 de julio de 2010

La comida también es una pregunta

Cocinado por Huma el miércoles, julio 07, 2010 0 cucharadas
Sin duda es un tema del que se tienen muchas opiniones. Sea cual sea, hay algo clave en la columna que Natalie Portman escribe en The Huffington Post, y es que lo que somos es lo que seremos para nuestros hijos, nietos, bisnietos, etc. Eso implica que cada una de nuestras acciones será el símbolo de un época. Entonces, sí cabe preguntarse ¿qué es lo que verdaderamente comemos? y, por ende ¿qué somos? Comida y ser, desde mi punto de vista, van de la mano. Dejo acá la columna, en inglés, que más que defender una postura, tratar de cambiar la opinión de otros o hacer una apología del veganismo, explica el por qué Natalie se hizo vegana y deja un pequeño camino para reflexionar. Lo que siempre es bueno.
Lee acá

miércoles, 23 de junio de 2010

Té chai para tomar echado

Cocinado por Huma el miércoles, junio 23, 2010 1 cucharadas

Un día como este amerita muchas cosas, pero todas que entreguen calor y den paso a la contemplación. Fue así como quise ser alquimista y preparar uno de mis tés favoritos de los tés del mundo: el té chai.
Como todas las cosas gastronómicas que provienen de la India, el té chai es delicioso, evocador, especial y único. El té se introdujo en la India como una forma de contrarestar el monopolio de ese nicho ejercido por la China. Esta noble hoja, sumada a la enorme cantidad de especias de la zona hindú, hizo que naciera el té chai, con muchas variantes, dependiendo de la zona geográfica en donde se prepare. Así, en unas lo preparan con anís, en otras con pimienta de cayena, y bueno, innumerables variables que potencian aún más el sabor de la hoja de té. Demás está decir lo saludable que es.
Prepararlo en casa me transforma en una especie de alquimista: lentamente voy colocando las especias en una cacerola, pausadamente el agua comienza a hervir y la casa se va llenando de un vapor oloroso que hace que un pedazo de la India entre y se apodere del espacio.
Yo, miro por la ventana y veo la lluvia caer, las hojas temblar, los perros esconderse en los aleros de los edificio y saboreo mi té chai, mi magia, mi India.

Té Chai para echarse.

Ingredientes


-6 tazas de agua.
-8 vainas de cardamomo.
-3 palitos de canela.
-3 estrellas de anís.
-12 semillas de pimienta de cayena.
-8 clavos de olor.
-4 cucharadas de té negro.

Preparación

-Colocar el agua en una cacerola y agregarle todas las especias. Dejar hervir por 10 minutos (mientras más hierva, más sabor adquiere).
-Pasado el tiempo, agregar el té y dejar reposar, a fuego lento, otros 10 minutos.

Resultado

Un té de sabor potente pero suave. El anís cosquillea en la punta de la lengua, mientras las mejillas se van colocando coloradas con el calorcito. Beberlo echada, mirando la lluvia caer, hace de este té una experiencia inclasificable.

lunes, 31 de mayo de 2010

La bobada de las papas rellenas

Cocinado por Huma el lunes, mayo 31, 2010 2 cucharadas
La cocina es un área sorpresiva. Y eso me agrada. Como yo soy una inventora, pues a veces no sé que resultará de la mezcla de ingredientes, y esa es una sensación que me llena de adrenalina.Y bueno, así como hay recetas que me quedan de maravillas, hay otras que mejor ni mencionarlas. Pero, claramente, es gracias a esos errores que sé que mucha harina en la salsa blanca la deja con mal sabor, y que cocer el zapallo en agua para preparar ñoquis es el error más irreversible y grave.
Esas ocasiones de “chapulinadas” igual son graciosas. A mi me ha dado ataque de risa (después de llorar, obviamente), cuando me sucede algo imprevisto en la cocina. Las galletas duras me han sacado las mismas carcajadas que el queque más desinflado de la historia.
Pero el suceso más gracioso (y doloroso) es el que me pasó cocinando con Vinotinto en Curicó. A ese suceso lo llamo “La bobada de las papas rellenas” y es tan chistoso que ahora mismo me río. Y cuando lo cuento, también saco sus buenas risotadas.
Corría el año 2006 y, en un día frío como suelen ser los días de invierno en Curicó, decidí cocinar papas rellenas y cachiporrearme frente a Vinotinto, pues recién estábamos empezando nuestra felina relación. Así, entre ronroneos y corridas por el techo, pensé que si cocinaba papas rellenas quedaría como reina, pues a Vinotinto le gustan mucho las papas.
Pues bien, hice el puré, le puse harina, corté trozos de queso, forme las pelotitas que luego aplasté hasta darle la típica forma de las papas rellenas.Vinotinto me miraba desde la puerta de la cocina, con una mezcla de curiosidad y admiración. Ciertamente le gustaba mucho verme manipular tan profesionalmente los ingredientes. Y entonces más chamullo metía yo, mientras cantaba alguna cancioncita que sonaba en la radio.
“Ahora, hay que calentar el aceite para que se frían bien”, le dije a mi amado gato. Y mientras sucedía eso, yo seguía haciendo papitas rellenas como una máquina de hacer papas rellenas. Para corroborar que el aceite estaba en su punto, lancé un pedacito de puré y psssssssssssssssssss , subió inmediatamente a la superficie.
“¡Listo! Llegó el minuto, Vinotinto”. Y con toda la parafernalia propia de una gata que está seduciendo, tomé la papa rellena con mi pata derecha y la metí al sartén.
“¡AAAAAAAAAUCHHHHHHHHHHHHHHHHH!”, grité. “¡Ay, ay, ay, ay. Ñauuuuuu!”. Vinotinto corrió a mi lado y yo, con la pata toda colorada, lloraba en su hombro.
Al meter la papa rellena, la metí con pata y todo, friéndose no sólo la papa sino que mis dedos. Fue un dolor verdaderamente inconceptualizable y mis dedos quedaron rojos primero, y después con ampollas, inutilizando mi pata por 4 ó 5 días.
Vinotinto me hacía cariño pero, en el fondo, sólo quería reírse de mi maniobra tan poco profesional. Y sucedió. Una vez que me sequé las lágrimas, me miré la pata y dije “Pucha que soy tonta, ¡cómo me pude freír los dedos así!, y me puse a reír, con los mocos colgando, mientras Vinotinto se revolcaba en el suelo de la risa.
Desde ese momento, cada vez que hacemos papas rellenas no podemos dejar de acordarnos del suceso de “La bobada de las papas rellenas”, pero aplicando lo que aprendí después de él: poner las papas con un utensilio que no exponga mis patitas al aceite caliente.
Cómo pueden ver, eso de que de los errores se aprende, es cierto. Y que en la cocina, los errores llevan al futuro éxito.

martes, 25 de mayo de 2010

Lentejas bonitas

Cocinado por Huma el martes, mayo 25, 2010 1 cucharadas
Hace tanto pero tanto frío, que en estos últimos días sólo he podido estar enrollada y acurrucada en mi cojín de lana. Casi casi metiéndome dentro de la estufa.
¡Yo soy una gata de sol, pues!
Bueno, tratando de buscar lo calientito es que el domingo cociné lentejas. Comencé a pensar en las recetas de guiso de lentejas que circulan por las cabezas de las abuelitas y madres de Chile y, la verdad, ninguna me pareció novedosa. Respetando el saber antiguo, quise “modernizar” el asunto, sin utilizar el acompañamiento característico de esta legumbre: el arroz.
Y después me pregunté por el significado que la lenteja tendría en otras cocinas del mundo. Y bueno, de partida se cosecha en muchas partes del globo terráqueo por su adaptabilidad. Incluso puede encontrarse como planta silvestre. El origen, pues no está claro, aunque se sitúa en el Medio Oriente (lo que no me sorprende, por la cantidad de ricas recetas con lentejas que hay en ese sector). Lo que sí es muy cierto, es que la lenteja es vieja. Pero vieja. Es uno de los alimentos cultivados más antiguos, con nueve mil años de antigüedad. Imaginen que los restos más antiguos de su cultivo datan del 6600 A.C y fueron encontrados en Israel. ¡¡6600 A.C!! Lo que me hace imaginar a las familias unidas en torno a un plato de lentejas tal como lo hacemos ahora. Es un alimento que ha resistido el paso del tiempo, los cambios climáticos y la erosión del suelo. Es decir, no sólo es altamente nutritivo sino que ¡muy fuerte!

De todas maneras su uso desde la antigüedad no me extraña pues su alto valor proteico hace que sea un alimento que entrega resistencia y fuerza. Los egipcios, por ejemplo, la usaron mucho para alimentar a los esclavos que construían las pirámides. También las lentejas alimentaron a griegos y romanos. Soy capaz de imaginarme a Sócrates comiendo lentejas, y a Ulíses engullendo un gran plato antes de seguir con las aventuras de su Odisea.

Vaya, qué lindas las lentejas.

Personalmente, me gustan las lentejas pequeñas y en ensalada. Pero, como dije, el frío me hizo inventar las “Lentejas Bonitas” cuya receta les dejo acá.

Disfruten el sabor histórico de las lentejas.


Lentejas Bonitas
4 platos calientitos.


Ingredientes.

1 ½ tazas de lentejas.
½ cebolla mediana, cortada en cubitos.
2 dientes de ajo picados finamente.
½ pimentón rojo cortado en cubitos.
1 zanahoria grande, cortada en cubitos.
½ zapallo italiano, sin la pulpa y cortado en cubitos.
200 gramos de calabaza o zapallo camote, cortado en cubitos.
Ají de color, pimienta, orégano y merkén.
1 cucharada de Maicena.
Fondos de alcachofa salteados para acompañar.


Preparación.

-Se dejan remojando las lentejas toda la noche. Escurrir el agua y reservarlas.

-En una cacerola, freír la cebolla y el ajo hasta que se pongan rubios. Agregar el pimentón, seguir cocinando hasta que cambie levemente de color. Agregar la zanahoria y el zapallo italiano. Saltear por 5 minutos más. Agregar la calabaza.

-Revolver unos minutos más, aliñar, agregar las lentejas y cubrir con agua a ras de las legumbres.

-Dejar cocinando a fuego alto, tapada y hasta que hierva.

-Una vez que comience la ebullición, bajar el fuego y cocinar hasta que las lentejas estén blanditas. A mi me gustan al dente, por eso el tiempo de cocción es variable dependiendo del gusto.

-Una vez listas, disolver una cucharada de Maicena en menos de media taza de agua fría, incorporarla a las lentejas y revolver. Quedarán espesas y con más cuerpo.

-Cortar los fondos de alcachofa en cubitos y saltearlos en un chorrito de aceite de oliva. Aliñar con merkén y un poco de sal.

-Servir con queso parmesano.


Resultado.

Un plato calientito, oloroso y de sabor suave. Lo bueno de hacerlo sin arroz es que queda liviano y fácil de digerir. La zanahoria y la calabaza le dan un toque dulzón muy atractivo y los fondos de alcachofa son un muy buen acompañamiento. ¡No quedó ninguna lenteja en la cacerola!

jueves, 20 de mayo de 2010

¡Bocato di cardenale!

Cocinado por Huma el jueves, mayo 20, 2010 0 cucharadas

Y fuimos a comer donde Lolo y Lili, nuestro amiguitos que gozan cocinando. Y vaya que lo hacen bien.

Esta vez cocinó Lolo y, la verdad, fue un placer. Que los amigos a una la inviten a comer es demasiado agradable. Empezando porque me quedo sentada en el sillón bebiendo algo rico, después porque como algo delicioso y, para finalizar, quedo con la guatita llena y el corazón contento sin tener que lavar platos, barrer migas y ordenar la cocina.

Lolo esta vez nos deleitó con pasta. Yo amo la pasta, podría comer todos los días pasta porque es rica, fácil de hacer y con cualquier cosa queda bien. Mi amiga Anelys me enseñó a comerla con ajo, oliva y ají cacho de cabra. A mi me gusta con oliva y orégano. A mi madrecita santa con boloñesa y así, un sinfín de múltiples modos de prepararla. Pero, eso sí, siempre al dente. Por eso cuando la cocino lo hago con reloj en mano.
Y esta pasta que cocinó Lolo, ¡uf! Para chuparse los bigotes y quedar ronroneando por muchas horas. Les dejó acá la receta de estos fetuccinis que, como diría mi papito, quedaron ¡Bocato di cardenale!

Fetuccinis en salsa de tomates frescos

4 felices personas pueden gozar con esto.


Ingredientes

Pasta

1 paquete de nidos de fetuccini.

Salsa

4 tomates maduros.
1 cebolla morada.
1 diente de ajo chilote (sino del ajo común y corriente).
2 pimentones rojos, asados.
2 tazas de vino blanco.
1/2 paquete de albahaca (Lolo muele la albahaca con oliva en la minipimer y después la congela en cubeteras, ¡excelente idea!).
1/8 aceitunas negras.
1 bandeja champiñones (opcional).

Preparación

-Asar los pimentones en el quemador de la cocina, una vez que están completamente negros ponerlos en una bolsa de plástico y cerrar por 10 minutos para que transpiren. Transcurrido ese tiempo, sacarlos y ponerlos sobre el chorro de agua helada para sacar su piel, pasarlos por papel absorbente para reducir el exceso de agua, ponerlos en la minipimer con un poco de vinagre, oliva, ajo, sal y pimienta hasta formar una pasta. Reservar.

-Blanquear los tomates (esto es para pelarlos sin que se rompan), hacerles una cruz en un extremo y ponerlos en agua hirviendo por 45 segundos, sacarlos y ponerlos en un bol de agua fría con hielo, sacarles la piel, eliminar las pepas, cortarlos en cuartos y sacarles la dureza blanca.

-Picar la cebolla en cuadritos, hacer lo mismo con el ajo.

-En un sartén poner aceite de oliva, incorporar el ajo y la cebolla, saltear, agregar un poco de azúcar y cuando la cebolla comience a ponerse transparente, incorporar los tomates y el vino. Tapar, cocinar por 15 minutos y después triturar los tomates con una cuchara de palo. Incorporar la albahaca.

-Filetear los champiñones y picar las aceitunas hasta que tome textura de pasta. Incorporarlos a la salsa junto con la salsa de pimentones.

- Rectificar la salsa con sal y pimienta si fuera necesario.

- Dejar reposar a fuego lento sobre tostador, y poner a cocer la pasta.

-Una vez cocida la pasta, escurrir y servir. Sobre la salsa poner rúcula picada y parmesano recién rallado.

Resultado

Un plato sabrosísimo y nada de pesado. El tomate con la rúcula picada fue todo un descubrimiento para mi. El aroma del pimentón asado y el sabor de las aceitunas se mezclan perfectamente, potenciándose. La pasta se siente y se saborea.
Ideal para una noche de otoño, amistosa y sonriente.

lunes, 17 de mayo de 2010

Hablando de comida

Cocinado por Huma el lunes, mayo 17, 2010 2 cucharadas
Y si, nada que hacer. Cuando tengo hambre, cuando me siento cansada, cuanto mi refrigerador está vacío, cuando hace frío, cuando me quedo en cama; cocino y como pasta. La maravillosa pasta.
Y, al igual que Narda, amo la pasta corta. Pero corta: los dedalitos.
Me cae bien Narda Lepes. Y me gusta como habla.
Por eso, los invito a leerla.

viernes, 14 de mayo de 2010

Calabaza, calabaza ¡Qué rico estar en casa!

Cocinado por Huma el viernes, mayo 14, 2010 4 cucharadas

Maravilloso día para una crema de zapallo.

Soy sopera. Completamente. En invierno y verano me gusta tomar sopas y sentir esa calidez que le es propia. En verano, amo la cazuela con choclo. En invierno, la carbonada y mi fabulosa crema de zapallo-zanahoria.

Lo mejor, mientras cocinas colocar un buen disco, servirse una copita de vino e ir cortando, salteando, oliendo y probando.

Dejo con ustedes a una de mis preparaciones estrella.


Crema de zapallo-zanahoria con piñones y tostinos.


Ingredientes para 4 felices personas.

Crema

-1 calabaza pequeña (puede ser butternut o unas que venden en el supermercado, que son redonditas y verde oscuro), cortada en cubos.

-4 zanahorias medianas, cortada en rodelas.

-3 dientes de ajo, picados finamente.

-2 puerros cortados a gusto, incluyendo un poco de la parte verde (no el tallo).

-1/2 caja de crema de leche

-Leche para licuar.

-Canela entera, hojas de laurel, sal y nuez moscada.

-Piñones cocidos y picados.


Tostinos

-1 baguette cortado en trozos a lo largo.

-1/4 queso mantecoso, rallado.

-Mezcla de aceite de oliva con merkén.

-Perejil.


Preparación

Crema

-En una cacerola, freír la cebolla y el ajo hasta que cambien de color. Agregar la calabaza y las zanahorias. Cocinar por 3 minutos. Poner agua hasta que tape todo (aproximadamente dos litros), y colocar la canela y las hojas de laurel. Salpimentar. Cocinar en olla tapada hasta que todo esté muy blandito.

-Una vez cocido, se saca lo sólido de la cacerola (eliminándo la canela y el laurel), y se va licuando, utilizando el agua de la cocción. Debe quedar como un puré.

-Se vuelve a poner en una cacerola y se le agrega la crema, la leche y la nuez moscada. La idea de la leche es que vaya diluyendo un poco esta preparación, pero no dejarla muy líquida. La consistencia es la de una crema normal.

-Servir con un tostino en la superficie, piñones picados y perejil.


Tostinos

-Se pincelan los baguettines por un sólo lado con la mezcla de merkén y aceite de oliva.

-Se colocan en el horno precalentado por 5 minutos. Luego, se sacan y se les pone un poco de queso y una hojita de perejil.

-Vuelven al horno hasta que el queso se derrita.


Resultado

La verdad, el resultado de esto es divino. El sabor de la mezcla de la calabaza con la zanahoria es bastante especial. Un dulzor con toque de canela y laurel. La nuez moscada otorga mucho perfume, lo que hace que sea una experiencia en todos los sentidos.

El tostino se va remojando en la crema, adquiriendo una textura exquisita.

Esta crema es para compartir y para que las mejillas se pongan coloradas.

¡Viva el frío, sólo para comer esta crema!

 

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