miércoles, 7 de julio de 2010
La comida también es una pregunta
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miércoles, 23 de junio de 2010
Té chai para tomar echado

Un día como este amerita muchas cosas, pero todas que entreguen calor y den paso a la contemplación. Fue así como quise ser alquimista y preparar uno de mis tés favoritos de los tés del mundo: el té chai.
Como todas las cosas gastronómicas que provienen de la India, el té chai es delicioso, evocador, especial y único. El té se introdujo en la India como una forma de contrarestar el monopolio de ese nicho ejercido por la China. Esta noble hoja, sumada a la enorme cantidad de especias de la zona hindú, hizo que naciera el té chai, con muchas variantes, dependiendo de la zona geográfica en donde se prepare. Así, en unas lo preparan con anís, en otras con pimienta de cayena, y bueno, innumerables variables que potencian aún más el sabor de la hoja de té. Demás está decir lo saludable que es.
Prepararlo en casa me transforma en una especie de alquimista: lentamente voy colocando las especias en una cacerola, pausadamente el agua comienza a hervir y la casa se va llenando de un vapor oloroso que hace que un pedazo de la India entre y se apodere del espacio.
Yo, miro por la ventana y veo la lluvia caer, las hojas temblar, los perros esconderse en los aleros de los edificio y saboreo mi té chai, mi magia, mi India.
Té Chai para echarse.
Ingredientes
-6 tazas de agua.
-8 vainas de cardamomo.
-3 palitos de canela.
-3 estrellas de anís.
-12 semillas de pimienta de cayena.
-8 clavos de olor.
-4 cucharadas de té negro.
Preparación
-Colocar el agua en una cacerola y agregarle todas las especias. Dejar hervir por 10 minutos (mientras más hierva, más sabor adquiere).
-Pasado el tiempo, agregar el té y dejar reposar, a fuego lento, otros 10 minutos.
Resultado
Un té de sabor potente pero suave. El anís cosquillea en la punta de la lengua, mientras las mejillas se van colocando coloradas con el calorcito. Beberlo echada, mirando la lluvia caer, hace de este té una experiencia inclasificable.
lunes, 31 de mayo de 2010
La bobada de las papas rellenas
Esas ocasiones de “chapulinadas” igual son graciosas. A mi me ha dado ataque de risa (después de llorar, obviamente), cuando me sucede algo imprevisto en la cocina. Las galletas duras me han sacado las mismas carcajadas que el queque más desinflado de la historia.
Pero el suceso más gracioso (y doloroso) es el que me pasó cocinando con Vinotinto en Curicó. A ese suceso lo llamo “La bobada de las papas rellenas” y es tan chistoso que ahora mismo me río. Y cuando lo cuento, también saco sus buenas risotadas.
Corría el año 2006 y, en un día frío como suelen ser los días de invierno en Curicó, decidí cocinar papas rellenas y cachiporrearme frente a Vinotinto, pues recién estábamos empezando nuestra felina relación. Así, entre ronroneos y corridas por el techo, pensé que si cocinaba papas rellenas quedaría como reina, pues a Vinotinto le gustan mucho las papas.
Pues bien, hice el puré, le puse harina, corté trozos de queso, forme las pelotitas que luego aplasté hasta darle la típica forma de las papas rellenas.Vinotinto me miraba desde la puerta de la cocina, con una mezcla de curiosidad y admiración. Ciertamente le gustaba mucho verme manipular tan profesionalmente los ingredientes. Y entonces más chamullo metía yo, mientras cantaba alguna cancioncita que sonaba en la radio.
“Ahora, hay que calentar el aceite para que se frían bien”, le dije a mi amado gato. Y mientras sucedía eso, yo seguía haciendo papitas rellenas como una máquina de hacer papas rellenas. Para corroborar que el aceite estaba en su punto, lancé un pedacito de puré y psssssssssssssssssss , subió inmediatamente a la superficie.
“¡Listo! Llegó el minuto, Vinotinto”. Y con toda la parafernalia propia de una gata que está seduciendo, tomé la papa rellena con mi pata derecha y la metí al sartén.
“¡AAAAAAAAAUCHHHHHHHHHHHHHHHHH!”, grité. “¡Ay, ay, ay, ay. Ñauuuuuu!”. Vinotinto corrió a mi lado y yo, con la pata toda colorada, lloraba en su hombro.
Al meter la papa rellena, la metí con pata y todo, friéndose no sólo la papa sino que mis dedos. Fue un dolor verdaderamente inconceptualizable y mis dedos quedaron rojos primero, y después con ampollas, inutilizando mi pata por 4 ó 5 días.
Vinotinto me hacía cariño pero, en el fondo, sólo quería reírse de mi maniobra tan poco profesional. Y sucedió. Una vez que me sequé las lágrimas, me miré la pata y dije “Pucha que soy tonta, ¡cómo me pude freír los dedos así!”, y me puse a reír, con los mocos colgando, mientras Vinotinto se revolcaba en el suelo de la risa.
Desde ese momento, cada vez que hacemos papas rellenas no podemos dejar de acordarnos del suceso de “La bobada de las papas rellenas”, pero aplicando lo que aprendí después de él: poner las papas con un utensilio que no exponga mis patitas al aceite caliente.
Cómo pueden ver, eso de que de los errores se aprende, es cierto. Y que en la cocina, los errores llevan al futuro éxito.
martes, 25 de mayo de 2010
Lentejas bonitas
jueves, 20 de mayo de 2010
¡Bocato di cardenale!

Y fuimos a comer donde Lolo y Lili, nuestro amiguitos que gozan cocinando. Y vaya que lo hacen bien.
Esta vez cocinó Lolo y, la verdad, fue un placer. Que los amigos a una la inviten a comer es demasiado agradable. Empezando porque me quedo sentada en el sillón bebiendo algo rico, después porque como algo delicioso y, para finalizar, quedo con la guatita llena y el corazón contento sin tener que lavar platos, barrer migas y ordenar la cocina.
Lolo esta vez nos deleitó con pasta. Yo amo la pasta, podría comer todos los días pasta porque es rica, fácil de hacer y con cualquier cosa queda bien. Mi amiga Anelys me enseñó a comerla con ajo, oliva y ají cacho de cabra. A mi me gusta con oliva y orégano. A mi madrecita santa con boloñesa y así, un sinfín de múltiples modos de prepararla. Pero, eso sí, siempre al dente. Por eso cuando la cocino lo hago con reloj en mano.
Y esta pasta que cocinó Lolo, ¡uf! Para chuparse los bigotes y quedar ronroneando por muchas horas. Les dejó acá la receta de estos fetuccinis que, como diría mi papito, quedaron ¡Bocato di cardenale!
Fetuccinis en salsa de tomates frescos
4 felices personas pueden gozar con esto.
Ingredientes
Pasta
1 paquete de nidos de fetuccini.
Salsa
4 tomates maduros.
1 cebolla morada.
1 diente de ajo chilote (sino del ajo común y corriente).
2 pimentones rojos, asados.
2 tazas de vino blanco.
1/2 paquete de albahaca (Lolo muele la albahaca con oliva en la minipimer y después la congela en cubeteras, ¡excelente idea!).
1/8 aceitunas negras.
1 bandeja champiñones (opcional).
Preparación
-Asar los pimentones en el quemador de la cocina, una vez que están completamente negros ponerlos en una bolsa de plástico y cerrar por 10 minutos para que transpiren. Transcurrido ese tiempo, sacarlos y ponerlos sobre el chorro de agua helada para sacar su piel, pasarlos por papel absorbente para reducir el exceso de agua, ponerlos en la minipimer con un poco de vinagre, oliva, ajo, sal y pimienta hasta formar una pasta. Reservar.
-Blanquear los tomates (esto es para pelarlos sin que se rompan), hacerles una cruz en un extremo y ponerlos en agua hirviendo por 45 segundos, sacarlos y ponerlos en un bol de agua fría con hielo, sacarles la piel, eliminar las pepas, cortarlos en cuartos y sacarles la dureza blanca.
-Picar la cebolla en cuadritos, hacer lo mismo con el ajo.
-En un sartén poner aceite de oliva, incorporar el ajo y la cebolla, saltear, agregar un poco de azúcar y cuando la cebolla comience a ponerse transparente, incorporar los tomates y el vino. Tapar, cocinar por 15 minutos y después triturar los tomates con una cuchara de palo. Incorporar la albahaca.
-Filetear los champiñones y picar las aceitunas hasta que tome textura de pasta. Incorporarlos a la salsa junto con la salsa de pimentones.
- Rectificar la salsa con sal y pimienta si fuera necesario.
- Dejar reposar a fuego lento sobre tostador, y poner a cocer la pasta.
-Una vez cocida la pasta, escurrir y servir. Sobre la salsa poner rúcula picada y parmesano recién rallado.
Resultado
Un plato sabrosísimo y nada de pesado. El tomate con la rúcula picada fue todo un descubrimiento para mi. El aroma del pimentón asado y el sabor de las aceitunas se mezclan perfectamente, potenciándose. La pasta se siente y se saborea.
Ideal para una noche de otoño, amistosa y sonriente.
lunes, 17 de mayo de 2010
Hablando de comida
Y, al igual que Narda, amo la pasta corta. Pero corta: los dedalitos.
Me cae bien Narda Lepes. Y me gusta como habla.
Por eso, los invito a leerla.
viernes, 14 de mayo de 2010
Calabaza, calabaza ¡Qué rico estar en casa!
Maravilloso día para una crema de zapallo.
Soy sopera. Completamente. En invierno y verano me gusta tomar sopas y sentir esa calidez que le es propia. En verano, amo la cazuela con choclo. En invierno, la carbonada y mi fabulosa crema de zapallo-zanahoria.
Lo mejor, mientras cocinas colocar un buen disco, servirse una copita de vino e ir cortando, salteando, oliendo y probando.
Dejo con ustedes a una de mis preparaciones estrella.
Crema de zapallo-zanahoria con piñones y tostinos.
Ingredientes para 4 felices personas.
Crema
-1 calabaza pequeña (puede ser butternut o unas que venden en el supermercado, que son redonditas y verde oscuro), cortada en cubos.
-4 zanahorias medianas, cortada en rodelas.
-3 dientes de ajo, picados finamente.
-2 puerros cortados a gusto, incluyendo un poco de la parte verde (no el tallo).
-1/2 caja de crema de leche
-Leche para licuar.
-Canela entera, hojas de laurel, sal y nuez moscada.
-Piñones cocidos y picados.
Tostinos
-1 baguette cortado en trozos a lo largo.
-1/4 queso mantecoso, rallado.
-Mezcla de aceite de oliva con merkén.
-Perejil.
Preparación
Crema
-En una cacerola, freír la cebolla y el ajo hasta que cambien de color. Agregar la calabaza y las zanahorias. Cocinar por 3 minutos. Poner agua hasta que tape todo (aproximadamente dos litros), y colocar la canela y las hojas de laurel. Salpimentar. Cocinar en olla tapada hasta que todo esté muy blandito.
-Una vez cocido, se saca lo sólido de la cacerola (eliminándo la canela y el laurel), y se va licuando, utilizando el agua de la cocción. Debe quedar como un puré.
-Se vuelve a poner en una cacerola y se le agrega la crema, la leche y la nuez moscada. La idea de la leche es que vaya diluyendo un poco esta preparación, pero no dejarla muy líquida. La consistencia es la de una crema normal.
-Servir con un tostino en la superficie, piñones picados y perejil.
Tostinos
-Se pincelan los baguettines por un sólo lado con la mezcla de merkén y aceite de oliva.
-Se colocan en el horno precalentado por 5 minutos. Luego, se sacan y se les pone un poco de queso y una hojita de perejil.
-Vuelven al horno hasta que el queso se derrita.
Resultado
La verdad, el resultado de esto es divino. El sabor de la mezcla de la calabaza con la zanahoria es bastante especial. Un dulzor con toque de canela y laurel. La nuez moscada otorga mucho perfume, lo que hace que sea una experiencia en todos los sentidos.
El tostino se va remojando en la crema, adquiriendo una textura exquisita.
Esta crema es para compartir y para que las mejillas se pongan coloradas.
¡Viva el frío, sólo para comer esta crema!